Introducción Los procesos de enseñanza y aprendizaje de las matemáticas, poco a poco, se han visto enfrentados a transformaciones significativas propiciados por los cambios tecnológicos, que imponen, tanto a profesores como a alumnos, el desarrollo de nuevas competencias que les permiten nuevas experiencias para la comprensión de los conceptos objeto de estudio. Debido a estos cambios, el área de matemáticas en todos los niveles escolares ha comenzado a sufrir transformaciones, entre las cuales se pueden resaltar: introducción de nuevas materias, fusión entre distintos cursos, eliminación de cursos que eran considerados como indispensables para muchas carreras y reordenamiento de cursos dentro de un plan de estudios. Estos cambios están motivados por la capacidad de los ordenadores, a través de software especializado, de realizar muchas operaciones en muy poco tiempo, pensando que lo importante es obtener una respuesta que se requiere para continuar con un proceso o simplemente para comprobar la solución de un problema o ejercicio. No se tiene en cuenta que la mente humana requiere de un periodo de adaptación y maduración [vanHiele1986] de los nuevos conceptos estudiados. En este último aspecto, la tecnología puede jugar un papel importante en la creación de experiencias significativas de aprendizaje para que los alumnos adquieran comprensiones más profundas de los conceptos matemáticos, integrándolos y relacionándolos con objetos del mundo real. La nueva tecnología le ha impuesto nuevos retos a la docencia de las ciencias en general y de la matemática en particular. En la actualidad, además de las competencias propias del área en que un profesor se desempeña, se requiere que integre en su hacer las innovaciones tecnológicas específicas y que para presentarlas a sus alumnos lo haga con una pedagogía apropiada. La tecnología puede ayudar a los alumnos a: promover la comprensión, construir procesos en los cuales le den nuevos significados a los conceptos involucrados, hacer apropiadas representaciones y modelos, usar simulaciones, promover actividades de descubrimiento, contrastar y reformular concepciones erróneas, entre otras [Nickerson1995]. Hasta principios de la década de los ochenta se pensaba que la ciencia tenía una didáctica general, pero a partir de ese momento se comenzaron a desarrollar didácticas específicas para cada rama de la ciencia, es así como se comienza a construir una didáctica para la enseñanza de la matemática y a desarrollar modelos pedagógicos propios, tales como el modelo educativo de van Hiele [vanHiele1986] para la enseñanza de la geometría que se ha extendido a otras ramas de la matemática o adaptar otros, como la pedagogía de la Enseñanza para Comprensión [Blythe1999] desarrollado en la década de los noventa en la Universidad de Harvard. Es así, como se comienza a instituir una nueva profesión: la de Educador Matemático, avalada por el gran auge que tienen en la actualidad los congresos internacionales y nacionales, en los que se tratan temas específicos de la enseñanza y el aprendizaje de las matemáticas, los grupos de investigación internacionales y nacionales dedicados a este tema, las publicaciones especializadas que realiza cada año la American Mathematical Society, para la cual la Educación Matemáticas es una de las áreas en las cuales divide la matemática. Por ello, el profesor de matemáticas en la actualidad, debe conocer sobre la didáctica de las matemáticas, involucrar elementos pedagógicos que le permitan tener un acercamiento más real y efectivo con sus alumnos, conocer y aplicar las nuevas tecnologías apropiadas para la enseñanza y el aprendizaje de los conceptos a impartir. Todo esto le impone un nuevo reto al profesor de matemáticas: ser agente motivador del cambio para ayudarle a sus alumnos a desarrollar las nuevas competencias que la tecnología impone.
sábado, 22 de junio de 2013
REALIDAD AUMENTADA
Introducción Los procesos de enseñanza y aprendizaje de las matemáticas, poco a poco, se han visto enfrentados a transformaciones significativas propiciados por los cambios tecnológicos, que imponen, tanto a profesores como a alumnos, el desarrollo de nuevas competencias que les permiten nuevas experiencias para la comprensión de los conceptos objeto de estudio. Debido a estos cambios, el área de matemáticas en todos los niveles escolares ha comenzado a sufrir transformaciones, entre las cuales se pueden resaltar: introducción de nuevas materias, fusión entre distintos cursos, eliminación de cursos que eran considerados como indispensables para muchas carreras y reordenamiento de cursos dentro de un plan de estudios. Estos cambios están motivados por la capacidad de los ordenadores, a través de software especializado, de realizar muchas operaciones en muy poco tiempo, pensando que lo importante es obtener una respuesta que se requiere para continuar con un proceso o simplemente para comprobar la solución de un problema o ejercicio. No se tiene en cuenta que la mente humana requiere de un periodo de adaptación y maduración [vanHiele1986] de los nuevos conceptos estudiados. En este último aspecto, la tecnología puede jugar un papel importante en la creación de experiencias significativas de aprendizaje para que los alumnos adquieran comprensiones más profundas de los conceptos matemáticos, integrándolos y relacionándolos con objetos del mundo real. La nueva tecnología le ha impuesto nuevos retos a la docencia de las ciencias en general y de la matemática en particular. En la actualidad, además de las competencias propias del área en que un profesor se desempeña, se requiere que integre en su hacer las innovaciones tecnológicas específicas y que para presentarlas a sus alumnos lo haga con una pedagogía apropiada. La tecnología puede ayudar a los alumnos a: promover la comprensión, construir procesos en los cuales le den nuevos significados a los conceptos involucrados, hacer apropiadas representaciones y modelos, usar simulaciones, promover actividades de descubrimiento, contrastar y reformular concepciones erróneas, entre otras [Nickerson1995]. Hasta principios de la década de los ochenta se pensaba que la ciencia tenía una didáctica general, pero a partir de ese momento se comenzaron a desarrollar didácticas específicas para cada rama de la ciencia, es así como se comienza a construir una didáctica para la enseñanza de la matemática y a desarrollar modelos pedagógicos propios, tales como el modelo educativo de van Hiele [vanHiele1986] para la enseñanza de la geometría que se ha extendido a otras ramas de la matemática o adaptar otros, como la pedagogía de la Enseñanza para Comprensión [Blythe1999] desarrollado en la década de los noventa en la Universidad de Harvard. Es así, como se comienza a instituir una nueva profesión: la de Educador Matemático, avalada por el gran auge que tienen en la actualidad los congresos internacionales y nacionales, en los que se tratan temas específicos de la enseñanza y el aprendizaje de las matemáticas, los grupos de investigación internacionales y nacionales dedicados a este tema, las publicaciones especializadas que realiza cada año la American Mathematical Society, para la cual la Educación Matemáticas es una de las áreas en las cuales divide la matemática. Por ello, el profesor de matemáticas en la actualidad, debe conocer sobre la didáctica de las matemáticas, involucrar elementos pedagógicos que le permitan tener un acercamiento más real y efectivo con sus alumnos, conocer y aplicar las nuevas tecnologías apropiadas para la enseñanza y el aprendizaje de los conceptos a impartir. Todo esto le impone un nuevo reto al profesor de matemáticas: ser agente motivador del cambio para ayudarle a sus alumnos a desarrollar las nuevas competencias que la tecnología impone.
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